Nota 1 a Rick Yancey, para Diario Clarín

Publicado: 16 mayo, 2016 en T5W News

“Imiten a los escritores que aman”

> Rick Yancey

El Sí! habló con el autor de La quinta ola, un post-apocalíptico para adolescentes y adultos que cada vez tiene más seguidores. Antes de presentarse en la Feria del libro, contó los orígenes de la saga, su familia y de su amor por el cine.

Rick Yancey (Foto: Sebastian Lidijover)

Rick Yancey (Foto: Sebastian Lidijover)

Rick Yancey: Imiten a los escritores que aman”.
Escrita por Juan Göttling, para Suplemento Sí de Diario Clarín.

El género de las historias post apocalípticas protagonizadas por adolescentes, sigue cautivando a los jóvenes lectores. Un buen termómetro del fervor que generan estas historias es la Feria del Libro, por donde ya pasaron autores como James Dashner (saga Maze Runner) o Dan Wells (saga Partials). En ambas oportunidades, los escritores fueron recibidos por un nutrido número de seguidores, que no dudaron en expresar su amor y fanatismo. Este año ocurrió lo mismo con Rick Yancey, autor de la saga The Fifth Wave (La quinta ola). El mundo del libro es uno ocupado por alienígenas que fueron diezmando al mundo con distintos ataques: un pulso electromagnético, tsunamis devastadores, un virus mortal, y asesinos. La protagonista del primer libro es Cassie, una adolescente que sobrevive a estos ataques y que busca reencontrarse con su hermanito a toda costa. Si bien la historia puede sonar estándar o genérica, lo que la hace distinta es la forma en que el autor trabaja a sus personajes, es más profunda y a veces más oscura de lo que se suele encontrar en estas novelas. A lo largo de las páginas, se explora qué es lo que lleva a las personas a seguir a pesar que no haya escapatoria, y Yancey concluye que esa fuerza es el amor, aunque sin cursilerías. Otro de los fuertes deLa quinta ola, aseguran los críticos extranjeros, es la forma en que está escrita, pero eso no se llega a apreciar del todo en la versión traducida al español.

Rick Yancey publicará el 26 de este mes el final de la saga, sucesor de El mar infinito, titulado La última estrella (The Last Star). Antes de salir de gira para presentarlo, hizo una parada en la Argentina, donde participó de la Feria del Libro. Allí habló con los fans de la saga, firmó libros y participó de una convención de bloggers. Durante su visita, también habló con distintos medios, entre ellos el Sí!

-¿Cómo surgió la idea de “La quinta ola”?

-Nunca empecé con un concepto: “¡Oh! voy a escribir sobre aliens”. Lo que vino primero fue como una imagen de una chica joven que estaba atrapada en un lugar oscuro. No sabía su nombre ni sabía cuál era el lugar. Algo la estaba persiguiendo, y si la encontraba, ella no iba a terminar bien. Se estaba escondiendo y era una situación desesperante porque ella entendía que si se quedaba escondida la iban a encontrar eventualmente, pero si corría la iban atrapar. Jugué con esa imagen mucho tiempo hasta que empecé a darme cuenta que estaba escribiendo sobre un horrible evento apocalíptico que dejó a esta chica joven sola y desesperada. Todo evolucionó a partir de allí, pieza por pieza.

-¿Qué es lo que diferencia a esta historia de las demás?

-En la cultura popular, en las películas por ejemplo, siempre se jugó con la idea de que un ente superior vendría a la Tierra de largas distancias, años luz de nosotros, por cualquier razón. Y después de alguna manera los humanos son capaces de rebelarse, destruirlos y ganarles. Es una idea irrisoria cuando te la ponés a pensar, pero claro estas historias están escritas por humanos, por personas que creen que sería muy deprimente escribir algo como “los aliens vinieron y nos destruyeron a todos, y eso fue todo”. Pero, enfrentémoslo, ese sería el escenario más posible. Esa era un de las cosas sobre las que me solía reír cuando veía películas sobre este tipo de historias. Y es una de las cosas que señala Cassie en el libro: qué tontos que fuimos de crear a esos aliens que eran tan fáciles de derrotar cuando la verdad es que en realidad no tendríamos prácticamente ninguna chance alguna si en verdad vinieran. Esa es la parte que me importó más, porque en ese punto no es tanto sobre lidiar con los aliens si no que es hablar de nosotros, de las personas empujándose hacia los límites de su propia resistencia, de su existencia. ¿Qué hacés en esa situación, a qué te aferrás cuando cada parte racional de tu cerebro te dice “no tienees nada más a qué aferrarte, no tiene sentido, rendite, es el final, terminó”? Creo que eso se remite a esa imagen original de un personaje atrapado en un lugar oscuro que tiene que comprender el hecho que si corre la van a atrapar y si se queda escondida la van a encontrar.

-¿Cuáles son tus influencias?

-Se puede resumir a todo: soy muy ecléctico. No hay nada que no haya probado alguna vez. Sí voy a decir que no leo mucha ficción romántica, no es lo mío. Amo un género llamado narrative non fiction que es básicamente una historia no ficcional pero escrita de una forma tal que parece ficción, con personajes y una trama clara. En términos de influencias directas en este libro, fue prácticamente cualquier película o serie popular que se ha hecho sobre aliens, el futuro, el contacto con vida extraterrestre. Amo Close Encounters Of The Third Kind, de Steven Spielberg. La vi cuando era impresionable, en la secundaria, cuando tenía la edad de mis lectores. Tuvo un gran impacto en mí, me parecía mucho más plausible que muchas otros filmes de ciencia ficción. ¿Cómo podría ser que los aliens fueran realmente agradables y no nos quisieran lastimar?

-El cine es una referencia constante, ¿qué te une a él?

-Siempre me encantaron las películas, siempre. Creo que empezó en parte como rebelión. Una de las primeras veces que fui a una película sin la compañía de mis padres fue cuando tenía 13 o 14 años. Les dije que iba a ver una película y me escabullí a ver otra que sabían que no me iban a permitir ver, que era una muy mala de terror. Mis padres creían que yo era muy tierno e inocente para verla y con mis amigos la vimos igual. Mis padres tenían la sensación, supongo que de su propia historia, que las películas eran o una pérdida de tiempo o una influencia que corrompía, que llevaba a los niños por el mal camino. Así que empezó como un guilty pleasure, como ser malo. Pero se desarrolló en algo mucho más grande. Es un poco como en los libros, veo cualquier género, menos las “pelis de chicas” pero sí una de guerra, una de ciencia ficción, o una realística sobre política, y amo películas extranjeras. Cuando comencé a decidir qué clase de escritor iba a ser, empecé por escribir obras, guiones para películas. Nada que llegara cerca de ser realizado, pero siempre fue una forma de arte que me fascinó.

El cine también es una parte importante de La quinta ola. Sony Pictures hizo una adaptación, que obtuvo críticas cruzadas, más malas que buenas, pero que hizo más masivo el alcance de la saga.

-¿Cuánto te involucraste en el filme?

-Tuve cierto grado vinculación con el proyecto. Compraron los derechos de la historia muy temprano, y me fueron mostrando algunos borradores a medida que los hacían. Nunca me preguntaron por mi opinión pero se los dí de todas formas. Estuve en el set por cerca de un mes, casi como un observador. Es la primera vez que uno de mis libros es adaptado y nunca había apreciado cuánto significa hacer una película, todo lo que requiere. Es algo casi milagroso si lo pensás, cuánto se requiere a nivel logístico y es fantástico que realmente se pueda hacer algo. No me involucré a nivel creativo, no vi la película hasta la premiere, no tuve screening ni nada por el estilo. Como escritor fue interesante ver las decisiones que tienen que tomar los directores para convertir un libro de quinientas páginas en una película de dos horas. Es interesante ver cómo es el proceso en sí y todo lo que se necesita para hacer de una novela una película interesante.

-¿Te gustó el resultado final?

-La respuesta a eso me hace ver un poco esquizofrénico. Como amante del cine, algunas partes me gustaron. Y como autor pensaba “oh, me hubiera gustado que pongas esta escena porque ayuda a la historia”. También entendí, cuando la vi, es que como autor nunca sabré lo que es ver la película sin tener ningún tipo de contacto con el libro. Incluso cuando los directores dejan algo afuera, o cambian algunos elementos, sé que esas cosas existen y las estoy metiendo a la película mientras la veo. Es también es raro, después de haber vivido con el libro más tiempo que nadie, ver personajes que tuve en mi imaginación por dos años antes que salga la película, y ver un actor interpretando a esa persona y no se ve en nada a quien estaba en mi mente. Es como ver a un viejo amigo a quien no ves desde la infancia, y que más o menos ves en él al niño, a tu amigo, pero se ve totalmente distinto. Esa es la experiencia que tuve como creador. Como con Chloë G. Moretz, que hace de Cassie, quien tiene ciertos gestos y modos de Cassie, pero físicamente no se ve en absoluto a mi Cassie. Eso me desorientó como autor: ver a mis personajes en la pantallas.

-¿Cuándo te diste cuenta que tenías un ejército de seguidores?

-No hubo un momento puntual, pero me empecé a dar cuenta cuando salió el segundo libro y estaba haciendo un tour me di cuenta que en las presentaciones las filas eran cada vez más largas y los lugares se estaban empezando a llenar. Llevo escribiendo por diez años y recuerdo que cuando tenía una presentación y habían diez personas en el lugar, el vendedor me decía que era un gran éxito, que había una gran audiencia. Cuando salió Infinite Sea, habían doscientas o trescientas personas por presentación. En California se hizo una línea por varias cuadras y entonces me di cuenta que algo estaba pasando. Además miro lo que pasa en las redes sociales como Twitter o Facebook. Hay tanta información y está tan disponible, tenés acceso a todo (nunca me googlée… jaja) y podés tener devoluciones instantáneas de los fans. Es una tentación, o un peligro, pensar que estás trabajando en eso, en lugar de lo que deberías estar haciendo en realidad, que son tus libros y tu arte.

-¿Tus personajes son inspirados en personas reales?

-Nunca creé un personaje concientemente basado en otra persona. Pero con estas serie sí pasó inconscientemente. Una de las cosas que hice fue escribir desde el punto de vista de una chica de 16 años, y yo tuve 16 pero nunca fui una chica. Es uno de los desafíos a los que un escritor se somete, a veces para su desgracia. ¿Puedo retratar correctamente a una adolescente, de una manera que sea creíble para una lectora? No basé a Cassie conscientemente en nadie. Pero después que el libro se publicó, y yo estaba teniendo una conversación con mi esposa ella me dijo algo y le dije ‘¡oh my gosh! Eso suena como algo que diría Cassie’. Ella me miró y me dijo ‘¿de dónde crees que surgió Cassie?’ y ahí caí en la cuenta que tenía razón. Mucha de la personalidad de Cassie está fuertemente influenciada por mi esposa, el sarcasmo, el humor, lo testaruda, la negación a rendirse ante situaciones malas, esa fuerza interna que te lleva a sobreponerte a lo sea.

-¿Cómo te ayudó tu familia con el libro?

-No hubiera sido posible sin mi familia, particularmente mi esposa. Es realmente un mito el del escritor solitario sentado en su pequeño estudio trabajando en una tarea solitaria. Para vivir de escribir y tener éxito en ello realmente tenés que tener un sistema de apoyo, personas que te puedan aguantar: esposa, hijos, familia inmediata, y demás. Porque a medida que trabajás es un proceso muy inteso y privado, no es algo que se pueda comunicar o compartir fácilmente a veces porque los problemas que estás experimentando están tan envueltos en el trabajo en sí. Mi mujer es mi gran apoyo, fue por ella que convertí un libreto en una novela, ella es quien me dio una patada en el culo y me empujó a escribir libros en serio. Me apoya en todo sentidos: es mi primer editor, lee mis trabajos primero y me da sugerencias y consejos. Usualmente está a mi lado, en los viajes, en las entrevistas, en las firmas, hasta cualquier hora, parada ahí en el fondo y estando ahí para mí. Creo queLa quinta ola no hubiera sido posible sin ella. Uno de los puntos de partida de la serie empezó cuando estábamos teniendo una charla tonta muy tarde en la noche. Yo le pregunté cuál era su miedo más grande, lo que es una pregunta rara, especialmente si tenés en cuenta que llevo viviendo con ella quince años y nunca se lo pregunté. Sin dudarlo ella me dijo ‘aliens’, y en ese punto no estaba escribiendo libros de aliens ni pensando en escribir uno, y le pregunté ‘¿por qué?’. Me dijo, ‘pensalo, si todo esto de las abducciones fuera cierto, vienen y te llevan a su nave y te hacen cosas raras y te traen de vuelta. Piensa que eso te pasa, qué horrible debe ser, no sólo la experiencia, pero después nadie te creería, si le decís a alguien van a pensar que estas loco, estarías tan solo en esa horrenda verdad de ese encuentro’. Estoy seguro que eso plantó una semilla en mi mente del miedo, del terror, de enfrentarme a algo así, en algún lugar profundo de mi mente, en mi subconciente creativo, y empezó a trabajar.

-¿Cómo enfrentás el desafío de escribir para adolescentes?¿Cambian en algo tu escritura, los temas que tratás?

-Concientemente trato de no pensar en eso. Porque cuando empiezo a pensar en eso, empiezo a bajar línea. Para mí es un abordaje insultante, el pensar que tengo que escribir de una forma tal que no voy a ofender o voy que no tengo que marcar al lector joven, o tener ideas de alto nivel. Creo que el minuto en que empiezo a hacer eso se nota en la escritura y se vuelve algo obvio. Lo que hago es mantenerme lo más fiel al personaje y a su experiencia lo más que pueda. No hay diferencia entre en un lector de dieciséis años y uno de cuarenta, en términos de cuestiones fundamentales de cómo reaccionamos a las emociones, de la forma básica en la que interactuamos con las personas, de nuestra personalidad. Algunas personas pueden y cambian, pero no creo que es cínico o depresivo pensar a que a los diecisiete sos la misma persona que vas a ser a los cincuenta, sólo que más joven. Hay muchos estudios que indican que los rasgos básicos de una personalidad se fijan entre los cuatro y los cinco años de edad. A veces voy demasiado lejos en términos de nivel de lenguaje o elementos oscuros o temas o cosas muy explícitas en la trama, mucho detalle. Pero estoy bendecido de tener muchos lectores antes del producto final que no tienen miedo de decirme ‘esto es demasiado, ¿se podrá decir de otra forma?’ Muchas veces mi editor me dijo: ‘entiendo lo que querés decir, pero sonás a un hombre de cincuenta que se quiere hacer pasar por un adolescente’. Pero nunca pienso que no puedo escribir de determinada forma porque estoy dirigiéndome a adolescentes. Trato de hacer historias que tienen un sentido, una lógica interna, sobre lo que sea. Me pregunto si son comportamientos lógicos o esperables de un adolescente para una determinada situación, eso es lo único de lo que me preocupo.

-¿Te planteás temas antes de empezar a escribir?

-No empiezo un proyecto pensando en temas, o en las verdades que quiero revelar, nunca me propongo cambiar vidas. Empezar así es condenarte al fracaso, como subir al Everest en remera. Dejo que el tema se me rebele por sí mismo. Cuando empecé a escribir La quinta ola no sabía qué tan importantes iban a ser los temas del amor y la conexión humana. Me plantée un thriller donde una banda de diversos adolescentes tienen que sobrevivir en un mundo post apocalíptico. No me di cuenta qué tan importante iba a ser el amor para la historia, o la conexión que tenemos con la familia. Cuando empiezan a burbujear cuestiones metafísicas, existenciales o espirituales, es un momento que no busco y es cuando digo ‘¡sí!, esto no lo buscaba pero está genial’. Y también hay momentos donde pienso ‘oh, eso no lo esperaba, está genial, pero, ¿y ahora qué va a pasar, cómo sigo la historia?’ Es como tener un terreno fértil y una bolsa de semillas que no sabés de qué son. A medida que plantás y van creciendo vas viendo si son flores hermosas o son hierbas venenosas que hay que arrancar y empezar de nuevo. Es algo que te sorprende y es hermoso.

-Algunos de tus lectores se van a convertir en jóvenes escritores, gracias a vos, ¿pensás en eso?

-Sería muy cool. Cuando sea un hombre muy viejo y alguien gane un Pulitzer y me diga que empezó a escribir por mí, eso sería genial. Lo escucho mucho de aspirantes a escritores. Siempre me rompe el corazón que me envíen una historia por mail o me acerquen manuscritos por mi editor, porque no puedo leerlos. Sería un gran error hacerlo. Porque cuando empiezas por ese camino, la respuesta es obvia, empiezas inconscientemente a influenciar a alguien sobre lo que está escribiendo. No quisiera hacerle nunca eso a un joven escritor. Pero sí, es muy halagador que me acerquen sus cosas.

-¿Qué le aconsejarías a un joven escritor?

-Nosotros empezamos a escribir bien de la misma forma que empezamos a caminar, a hablar bien, a tocar un instrumento, a manejar. Lo hacemos por prueba y error, y por imitación. Le digo a los que empiezan que hagan esas dos cosas. Que imiten a los escritores que aman, que no les preocupen imitar o copiar a alguien en esta actividad. Van a aprender mucho así, emulando las voces de los escritores que admirás. No tengan miedo de hacerlo hasta que encuentren su propia voz. No podés hacerlo por siempre, sí, hay escritores que nunca dejaron de imitar, pero eso es porque se acercaron a la escritura como un negocio y no como un arte. Pero si te mantenés curioso y diligente en la tarea, lo hacés como un arte, eventualmente vas a desarrollar tu propia voz y no vas a querer ser como otra persona. Vas a tener la confianza de querer ser vos mismo, como el niño que empuja a sus padres cuando quiere empezar a caminar solo. Como artista, como escritor, va a llegar ese momento donde vas a rechazar imitar y vas a empezar a escribir por tu cuenta, con tu propia voz.

Nota original: http://www.clarin.com/extrashow/si/entrevista-Rick_Yancey-La_quinta_ola-Riverside_0_1576042517.html

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